
-Hola mi amor-, dijiste
te miré ansiosa;
sedienta de tu saliva,de tu sudor...
hambrienta de tu boca, de tu carne, de ti.
Ipso facto!, mis manos ya estaban explorando
tu hermosa anatomía;
tu pecho, tu espalda perfecta...
entretanto, tu te comías mi cuello
y el olor de mi cabello te saturaba los pulmones.
Acostados en el manto estelar del deseo
mezclamos nuestros labios.
Me despojaste de las fibras textiles
que oprimían mi libertad,
facilitándote la tarea de pequeño explorador
adentrandote en la profundidad de mi líbido.
Vigorozo acto de amor.
Más hondo, salvaje,delicioso...
Hacías de mi y para mi
tus más perversas fantasías.

Tu piel: tan suave,hermosa y perfumada
se deslizaba por toda yo,
satisfaciendo la lujúria de mis terminales nerviosas.
Mi nariz sofocada de tetosterona
me hacía perderme
en los más ínfimos detalles de tu cuerpo,
llenándote de caricias,besos,mordídas...
Mientras buceabas en mis adentros
anclabas tu preciosa boca
en la cúspide de mis arrecifes coralinos.

después...
el estupor de la embriagues celular
se hizo presente,
entonces sólo explotaste
dejando en mi, el manantial de tu estirpe.
Inés Ramírez Marín


